Los beneficios de leer antes de dormir

La última actividad de un porcentaje cada vez mayor de la población antes de ir a dormir es toquetear un rato el móvil. Ya sea para despedir el día con un vídeo de Youtube, para mandar un último Whatsapp, consultar las novedades de los últimos cinco minutos en redes sociales, echar un par de niveles del Candy Crush o, incluso, para leer unas pocas líneas, aunque sea de forma superficial. Todo ello a pesar de que recientes estudios demuestran que manipular cualquier dispositivo electrónico con pantalla digital antes de irse a la cama puede interrumpir el descanso placentero.

Frente a esto, también hay estudios que confirman que la mejor terapia para conciliar el sueño es tener una buena pila de libros en la mesita de noche. Existen decenas de estudios que analizan los beneficios de la lectura en muy diversos ámbitos.
Los hay que dicen que los que leen a menudo desarrollan una mayor capacidad para memorizar a lo largo de su vida; los que dicen que leer te permite hablar mejor en público; y que, directamente, la lectura puede hacerte mejor persona en general. Puede parecer inverosímil, pero leer Harry Potter puede hacer que seas mejor persona. Y también hay estudios que afirman que las obras de Shakespeare son más beneficiosas para el cerebro que cualquier libro de autoayuda. Al fin y al cabo, lo que la lectura puede hacerle a tu cuerpo es increíble.

Aparte de todos estos, un estudio realizado en 2009 por investigadores de la Universidad de Sussex mostró que tan solo seis minutos de lectura puede reducir el estrés un 68%, siendo más relajante incluso que escuchar música, salir a caminar o tomar una taza de té, lo que convierte a la lectura en una actividad idónea para despejar la mente y preparar el cuerpo para el sueño. Según el los responsables del estudio, esto se debe a que la mente humana es capaz de concentrarse tanto en la lectura que la distracción que supone el ser transportado a un mundo literario tiene la capacidad de aliviar tensiones en los músculos y el corazón.

A esta conclusión se llegó después de monitorizar los niveles de estrés y la frecuencia cardíaca tras la realización de una gran cantidad de actividades que supuestamente son relajantes. Escuchar música redujo los niveles en un 61%, tomar una taza de té un 54%, dar un paseo un 42% y jugar videojuegos un 21%. Frente a esto, solo seis minutos de lectura silenciosa tenían la capacidad de reducir los niveles de estrés en un 68%, consiguiendo ralentizar el ritmo cardíaco y aliviar la tensión en los músculos.

El razonamiento de David Lewis, psicólogo y autor del estudio, es que un libro es «más que una mera distracción, es un estado en el que la imaginación participa de forma activa», algo que «te hace entrar en un estado alterado de conciencia». Y poco importa en realidad el tipo de libro que sea, siempre y cuando tenga ese efecto absorbente.

Eso sí, si vas a leer antes de ir a dormir te recomiendo que lo hagas en papel, por aquello de evitar las pantallas digitales y porque también hay estudios que demuestran que leer libros en papel mejora tu memoria y tu concentración, entre otros muchos beneficios.

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